Camino de Excelencia, Proyecto de Todos

Escrito en Artículos, Educación, Gestión - 15 abril, 2009

excelencia


 

En aquellos colegios cuyos responsables quieren innovar y crear una cultura de excelencia académica, es imprescindible el concurso y la buena disposición de todos los que allí trabajan.

Muchos directivos de establecimientos educacionales, públicos y privados, desean darle un giro de 180 grados a estas organizaciones. Los motivos pueden ser variados: desde que dichos colegios están dejando de constituir una buena oferta para sus alumnos y apoderados, o incluso para los profesionales que allí trabajan, hasta que, a partir de una genuina vocación educativa y social, perciben que de continuar como están pueden perjudicar a generaciones enteras.

Loables inquietudes

Cuando se conversa con estos directivos inquietos, expresan casi siempre preocupaciones similares. Entre ellas, desean vencer la inercia que tiene su institución, para instalar un estilo innovador y de excelencia; también movilizar al colegio con el apoyo de liderazgos emprendedores; buscan que los distintos equipos de trabajo se conecten lo suficientemente bien como para que se apropien de los resultados que vayan consiguiendo y fortalezcan la organización de modo que sea capaz de innovar.

Asimismo, perciben que si muchos o algunos de los que allí trabajan tienen estados de ánimo negativos, pueden convertirse en verdaderas zancadillas para cualquier proyecto. Por lo tanto, desean producir una inflexión en esto, para conseguir mayor colaboración mutua y sentido de logro colectivo: crear un “nosotros” sustentado en una comunidad de propósitos y espacios de convergencia de los distintos intereses existentes en la organización.

La mayoría de estos directivos, al recurrir al apoyo de un consultor, por ejemplo, ya tienen cierto camino recorrido, con avances y fracasos. Pero aún así, están dispuestos a enfrentar nuevos desafíos para conseguir lo que anhelan.

Entre los resultados conseguidos a medias, tienen una estrategia pero hay una percepción difusa de la misma. También existe una dirección y ciertos liderazgos, pero no están satisfechos con ellos porque no consiguen los objetivos propuestos. Tampoco han logrado legitimar las herramientas de comunicación masiva que poseen, pese a que consideran insuficiente y obsoleto el legendario diario mural. Asimismo, respecto a la participación de los docentes, existen desconfianzas y tensiones. Como si fuera poco, entre los directivos, profesores y funcionarios, hay escasas personas con habilidades para resolver controversias, o a veces no hay nadie, de modo que los antagonismos permanecen en el tiempo. Por otro lado, no tienen prácticas de evaluación y compensación: se niegan o les cuesta evaluarse, y los bonos de reconocimiento u otros mecanismos compensatorios no existen porque producen temor.

En buenas cuentas, estas organizaciones educativas requieren de liderazgos efectivos y no artificiales o impuestos, y que no generen resentimientos entre el resto. Estos colegios también poseen un potencial de excelencia, que sólo se logrará si se mejoran variados aspectos, solos –lo cual muchas veces es difícil: cuesta “verse” con los propios ojos-, o con asesoría externa.

Cómo hacerlo para cambiar

Luego de diagnosticar a este tipo de organizaciones, observamos que poner en marcha allí una estrategia de modernización y excelencia académica es una tarea de requerimientos múltiples y de largo aliento.

Por ejemplo, no debe sorprender que los profesores, ejecutivos y empleados del colegio, si tienen diferencias históricas y de background, mantengan distintas posiciones respecto a las estrategias a poner en práctica. Entonces, para poder actuar debe haber un enfoque común, o una “focalización”.

Para nosotros, focalizar no es un ejercicio intelectual. Se trata de un momento en que la organización se reapropia de múltiples dimensiones de su pasado y genera resolución en sus diferentes niveles de acción, buscando sintonizarla con su situación en el entorno y reorientarla a una siguiente fase de acumulación de reputación.

Focalización, en este caso, implica observar a los responsables relevantes de la organización, sumergirse en sus identidades de rol y ordenar sus interpretaciones, para cultivar un estilo. Es decir, se trata de buscar una colección de prácticas, un saber hacer, que les permitan a todos poner en acción la estrategia.

Luego, es necesario desarrollar un liderazgo intermedio fuerte, creando así las condiciones para avanzar en la tarea a un ritmo sostenido. También hay que movilizar las capacidades transformadoras del equipo directivo y de los mandos medios, que existen en todas las personas, en mayor o menor grado, pero muchas veces ni éstas se han enterado. Además, se debe incrementar el acervo de competencias y habilidades de los equipos de trabajo (otro “secreto” muy bien guardado, estas competencias y habilidades), para que puedan coordinarse en red, e innovar, con estados de ánimo positivos y coherentes.

Sin embargo, para lograr avanzar por este camino es necesario poner en práctica ciertas acciones que muchos directivos no han tomado en cuenta.

Tal vez lo primero es desarrollar una relación de colaboración y compromisos colectivos dentro del Equipo Directivo. Sólo así se podrá desplegar una visión completa de la estrategia para alcanzar la excelencia y la innovación; este Equipo, más fortalecido, debe respaldar las orientaciones y actividades de alineamiento del resto de los equipos de la organización educativa.

También hay que elaborar y aplicar herramientas (tecnológicas o no) que sirvan para potenciar el estilo que quiere otorgarse al colegio, y a la vez dotarlo de nuevas capacidades de acción.

Además -y en el fondo tal vez lo más sustancial-, se requiere de un programa para desarrollar, en todos los niveles de quienes trabajan en el colegio, un liderazgo transformador y emprendedor. Este liderazgo deberá estar orientado a hacer surgir en los funcionarios todas sus competencias y habilidades, necesarias para sustentar el despliegue de la estrategia de excelencia e innovación. Así, ellos aumentarán su autoestima y su disposición a colaborar.

Otro factor importante es identificar a tiempo las fallas de coordinación entre los distintos grupos que están llevando a cabo el cambio. Y donde se detecte falta de coordinación, intervenir de inmediato, sobre todo en aquellas áreas, procesos y prácticas más claves para avanzar en la dirección y al ritmo deseados.

Para lograr que el colegio que desea el cambio acceda a la evaluación de desempeño y a las retribuciones por resultados, ciertos consultores utilizan el mecanismo del coaching (del inglés, entrenamiento). Éste, que puede ser individual o grupal, está destinado a disolver rigideces respecto al cambio, y a descubrir nuevas oportunidades presentes en la estrategia de excelencia del colegio.

Preparados para avanzar

Una manera de operar que intervenga en todos los ámbitos señalados anteriormente, permitirá avances y logros muy importantes en el colegio que ha vivido este proceso.

En primer lugar, la institución construye e instala en todo su personal una visión común de la estrategia de excelencia, estableciendo metas colectivas y un estilo de trabajo que, al mismo tiempo que resguarda la cultura organizacional, potencia su eficacia.

Asimismo, el equipo directivo, poseedor de nuevas habilidades de liderazgo y gestión, cuenta con un repertorio ampliado de prácticas para conducir la estrategia de excelencia. A esto se suma la constitución, entrenamiento y utilización de un equipo de movilizadores internos, quienes sustentan el despliegue de esta estrategia de excelencia y distintos proyectos de innovación.

Con todo lo anterior, la institución educativa está en condiciones de diseñar e realizar acciones estratégicas que crearán el espacio y movilizarán la estrategia que permite abordar con eficacia posteriores proyectos de innovación.

El colegio también queda en condiciones de instalar y aplicar un Cuadro de Mando y una Metodología de Evaluación, para guiar el despliegue de su estrategia y realizar futuros proyectos.

Diseñar e instalar nuevas prácticas de gestión y protocolos de comunicación son otros de los logros de los colegios que han decidido transformarse. Estas nuevas prácticas y protocolos permiten abordar las tensiones que surgen en la búsqueda de la excelencia, utilizando herramientas para difundir la información y comunicarse, ambas basadas en las nuevas tecnologías.

Con todas estas pautas, un colegio que desea modernizarse y alcanzar una excelencia académica puede conseguirlo, especialmente si todos los que allí trabajan suman sus esfuerzos.

 

Imagen: Hoteljuice


 

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